La intención consiste en enfocar el pensamiento hacia un determinado objetivo.
Los pensamientos pueden afectar a la materia y a los seres vivos cuando somos capaces de emitir partículas de Luz.
La Luz toma forma de fotón (biofotón) cuando interactúa con nuestra conciencia.
Todos los seres vivos emitimos naturalmente un flujo continuo de fotones dirigiendo señales instantaneas de una parte del cuerpo a otra y a otros seres.
Masaki Kobayashi, del Tohoku Institute of Technology en Sendai, Japón, ha conseguido fotografiar la emisión de biofotones macroscópicamente en la superficie de individuos en reposo.
Los biofotones son emitidos y almacenado por el ADN de nuestras células el cual está relacionado con la luz y con nuestra conciecia.
Cuando el organismo está enfermo es señal que se han producido cambios en la emisión de estos biofotones.
Nuestras intenciones actúan como frecuencias altamente coherentes y ordenadas capaces de modificar la estructura molecular de la materia.
La intención de curación se manifiesta como una radiación de luz ordenada y coherente, al igual que un láser.
La intención dirigida se presenta como una vibración electromagnética que produce un flujo ordenado de fotones visibles y mesurables mediante equipos sensibles.
Podemos aceptar que todo es vibración y que la mente y la materia en esencia son la misma cosa (en diferente presentación y nivel de vibración).
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