Soy del grupo de personas con genes discrepantes porque siempre he buscado respuestas no convencionales a situaciones comunes. Mi formación netamente científica (Escuela Naval del Perú – 13 años en la Marina de Guerra y Pontificia Universidad Católica del Perú – Licenciatura en Economía con especialidad en finanzas y proyectos de inversión) la apliqué en el país y en el extranjero; en diferentes sectores privados, e incluso en el sector público organizando eventos internacionales como la V Cumbre ALCUE para 60 jefes de Estado y de Gobierno y el Centenario del Descubrimiento de Machu Picchu para el Mundo.
Fue próximo a jubilarme, que en un viaje por Europa conocí a unos médicos rusos que hacían énfasis en el diagnóstico y tratamiento electromagnético acompañado de hierbas, piedras y flores medicinales, así como cambios en los hábitos alimenticios – comer más alcalino y menos ácido, pero, sobre todo, mantener el intestino limpio y el hígado, los riñones y pulmones lo más libres de toxinas. No estaba convencido de sus planteamientos pero mantuve mi mente abierta y al cabo de unos meses fui testigo de sus resultados sorprendentemente exitosos con dos familiares míos.
Después de observar detenidamente las terapias y sus resultados, llegué a la conclusión que la energía electromagnética es la amalgama que une nuestras células, órganos y tejidos. El organismo es una fuente de oscilaciones electromagnéticas extremadamente débiles. Si alguna persona está enferma o alguno de sus órganos, tejidos y/o células empieza a fallar, sin que exista molestia alguna aparente, se debe a la aparición de nuevas oscilaciones electromagnéticas que alteran el equilibrio fisiológico. Si el propio organismo no puede ayudar a balancear las oscilaciones fisiológicas y patológicas, se produce la enfermedad.
Y aquí me llegó la encrucijada, o me retiraba a mis cuarteles de invierno para jugar con mis nietos y reunirme con mis amigos de infancia y juventud para recordar los viejos tiempos y tomarnos una taza de café, o, estudiar seriamente matriculándome en una universidad donde pudiera aprender estas asignaturas, aunque sea el “abuelito” de mis compañeros de aula.
Ya con una maestría concluida en Ciencias Naturopáticas y más de 4 años diagnosticando y tratando con equipos de biorresonancia magnética, me gustaría compartir con ustedes las características de esta nueva técnica que se basa en la antigua y siempre existente curación de tu organismo con tus propias fuerzas naturales.
¿Qué es el fenómeno de la resonancia?
Hay una serie de casos en los cuales el fenómeno está presente en la vida real, por ejemplo:
- En la comunicación entre insectos como los mosquitos al sintonizarse la frecuencia del aleteo de las hembras con las frecuencias naturales de las antenas de los machos
- Durante la ocurrencia de un terremoto cuando la frecuencia de éste coincide con algunas de las frecuencias naturales de los edificios
- En la vibración de ventanas cuando las notas musicales coinciden con alguno de los modos de vibración de éstas
- En el diseño de los automóviles para evitar que las frecuencias del motor provoquen indeseables vibraciones en sus partes
- En nuestro cuerpo, sujeto a vibraciones en ciertas situaciones de la vida cotidiana
El ejemplo que más me gusta sale de la Biblia, específicamente del libro de Josué: Moisés fue reemplazado por Josué en la conducción de su pueblo a la Tierra Prometida, en el camino se encontró con la fortaleza de Jericó, célebre por su inexpugnable muralla.
A las puertas de Jericó, Josué recibió de Yahvé la siguiente orden: “Escoge siete sacerdotes que paseen, protegidos por soldados, el Arca de la Alianza alrededor del muro durante siete días. Siete hombres harán sonar junto a la comitiva durante el tiempo que dure la vuelta en torno al muro las trompetas hechas de cuerno de carnero. El resto del pueblo permanecerá en silencio. El séptimo día, junto con el sonido de las trompetas, se dejará escuchar el clamor del pueblo que gritará a pleno pulmón”. Así se hizo y al séptimo día los muros de la ciudad se derrumbaron por efecto de las frecuencias del sonido producido.
¿Qué es la terapia de la biorresonancia magnética?

La terapia de la biorresonancia magnética se basa en la biofísica y en la mecánica cuántica la misma que establece que todos los seres vivos están compuestos por campos electromagnéticos y que todo proceso bioquímico está precedido por vibraciones y partículas subatómicas que regulan la conducta fisiológica de cada persona. Esta terapia detecta y trabaja con la información brindada por las frecuencias electromagnéticas generadas por el cuerpo. Las células se comunican entre sí a través de estas frecuencias, dirigiendo funciones biológicas y enviando información.
Esta técnica considera al organismo como unidad, de forma que la enfermedad se observa en función de todo el organismo. A cada enfermedad se le atribuye un desequilibrio biofísico-energético y el tratamiento consiste en volver al equilibrio energético del organismo.
Este tratamiento también tiene conexión con los principios de Acupuntura y Homeopatía (“Lo similar cura lo similar”, “Los contrarios se curan con los contrarios”, “La naturaleza es el médico de las enfermedades”) en donde se confía en el flujo de energía del organismo.
El organismo y el campo electromagnético

La materia tiene una frecuencia resonante y cada célula del cuerpo resuena en una frecuencia particular. Esto toma la forma de un campo electromagnético en donde los grupos de células en un órgano o tejido tienen patrones múltiples de frecuencia que son únicos y por ello el cuerpo entero tiene una compleja frecuencia que puede ser alterada cuando ocurre la enfermedad.

Si las células del cuerpo están controladas por campos electromagnéticos, entonces es posible introducir frecuencias a través de electrodos instalados en un auricular que puedan equilibrar nuevamente al organismo y crear así un ambiente donde el cuerpo se cura a sí mismo. En otras palabras, usamos un Sistema de hardware y software que a través de un auricular detecta las ondas electromagnéticas de diferentes órganos, tejidos y/o células, las compara con los miles de ondas normales de órganos, tejidos y/o células que tiene almacenadas en su base de datos, y cuantifica sus diferencias.
El Sistema separa las oscilaciones fisiológicas (armónicas) de las patológicas (disarmónicas) y puede invertir las ondas que representan la patología particular del paciente para posteriormente eliminarla. Simultáneamente amplifica las ondas fisiológicas lo que significa, ayudar al PROCESO NATURAL de regulación del organismo.
Órganos, tejidos, células, cromosomas o ADN que se pueden diagnosticar y tratar








Además, nuestros equipos de hardware y software incluyen:










Principales enfermedades que se pueden tratar
- Enfermedades crónico-degenerativas de todo tipo, enfermedades autoinmunes, terapia adicional para tumores.
- Sistema inmune debilitado, infecciones crónicas.
- Dolor grave y crónico e inflamación.
- Fatiga, cansancio, trastornos del sueño, depresión, migraña, enfermedades psicosomáticas.
- Alergias, sensibilidad química, electro-sensibilidad, eccemas en la piel, neuro-dermatitis, medicina ambiental.
- Desequilibrios hormonales, dificultades de la menopausia, síndrome pre-menstrual.
- Enfermedades propias de la vejez.
- Pediatría: problemas del desarrollo, problemas de salud mental.
- Síntomas en la columna vertebral: dolor en espalda, articulaciones, tensión, artritis lesiones, fracturas.
- Medicina del deporte, preparación para competencias.

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